Numerosos estudios educativos destacan la importancia de las metodologías participativas para alcanzar con éxito los objetivos curriculares, mejorando las competencias del alumnado y mejorando la convivencia en el aula. Esta participación no sólo se debe dar entre el alumnado y el profesorado, sino que pasa por la implicación de las familias y el resto de la comunidad educativa. Así, en la literatura sobre escuelas eficaces se destaca el hecho de las mejores escuelas siempre cuentan con padres y madres que las apoyan y se encuentran integradas en sus barrios, lo cual sólo es posible con un esfuerzo por parte de toda la comunidad educativa. En el presente artículo destacamos algunas metodologías participativas que contribuyen al éxito educativo.







Aunque es una práctica antigua, la Educación para la Salud (EPS) cobra cada vez más relevancia como un área de trabajo pedagógico en la educación, tanto la reglada como la social o no reglada. El concepto ha variado con los años desde una definición de salud como estado de no enfermedad hacia la visión más global que tenemos en la actualidad, que considera la salud como un bienestar físico, psíquico y social. Por ello, también ha cambiado el enfoque pedagógico y metodológico con el que se trabaja. Ahora se trabaja desde la prevención, mejorando la salud de las personas de manera preventiva y con una promoción de la salud. Desde este punto de vista, el objetivo de la Educación para la Salud es capacitar a las personas para evitar los problemas de salud mediante el propio control de las situaciones de riesgo y mediante la adopción de formas de vida saludables.


