Actividades de educación ambiental en materia de residuos (I)

La educación ambiental debe impartirse en los centros educativos y promocionarse en el conjunto de la población para promover la mejora de la calidad ambiental.

La educación ambiental, considerada como principio didáctico, se proyecta al conjunto de las relaciones de enseñanza–aprendizaje, tanto en la educación formal como en la no formal. Las características de la metodología (véase apartado 2.4) quedan determinadas, en el ámbito educativo, por las bases que fundamentan el currículo educativo. No obstante, y con carácter general, se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • Todos los elementos conceptuales que están implicados (recurso natural, residuo, separación selectiva, jerarquía de tratamiento, reciclaje, consumo responsable, etc.) deben estar claros para comprender todo el proceso de la gestión de los residuos, desde su origen y procesos hasta su problemática y soluciones.

 

  • Conocer las ideas previas del alumnado y, partiendo de ellas, introducir la nueva información, dando una visión general de la gestión de los residuos.

 

  • Crear situaciones de aprendizaje motivadoras, promoviendo la participación, el debate y la búsqueda de soluciones.

  • La educación ambiental es una educación enfocada hacia la acción. A partir de un análisis o diagnóstico inicial, se deben plantear objetivos y propuestas para realizar acciones y cambios de actitudes que mejoren nuestro entorno natural.

 

  • Realizar actividades finales de síntesis que sirvan para recordar, globalizar el proceso y comunicarlo a los demás. Es muy importante siempre comunicar los resultados para permitir comprender el sentido e importancia que tienen las acciones realizadas.

 

Actividades de Educación Ambiental:

Para tratar las diferentes temáticas ambientales, existe una amplia variedad de actividades que se pueden proponer. En el caso concreto de los residuos, se explican a continuación una serie de actividades que pueden servir para tratar directamente este tema, ya sea incluyéndose en el funcionamiento normal de una clase de una asignatura, como pueda ser Conocimiento del Medio en Educación Primaria o Ciencias Sociales en Educación Secundaria, entre otras materias; o ya sea para trabajar de manera transversal, dentro de los contenidos específicos de otras materias.

El diseño de cada actividad debe adecuarse al grupo concreto de participantes, al tiempo del que se dispone y a los objetivos que se pretenden conseguir. Además, dicha actividad debe ser dinámica, amena y participativa para que el alumnado se sienta protagonista y sea el que proponga las alternativas o planteamientos nuevos al comportamiento habitual que tiene respecto a los residuos.

Estas actividades tipo que se proponen sirven para trabajar en el aula o fuera de ella y admiten variaciones y combinaciones, de forma que puedan ser adaptadas a cualquier contexto educativo. Así, se puede distinguir entre:

pequeños aprendices

“Pequeños aprendices”. Foto de Juan Carlos Ballesteros Chica.
Concurso fotográfico Día Mundial del M.A. de la Junta de Andalucía

Ecoauditoría del centro

Investigación del medio urbano

Experimentación en el aula

Visitas a plantas de tratamiento

Juegos de separación selectiva

Reciclando y reutilizando nuestros residuos

Reciclando con arte

Juegos populares con material reutilizado

Debate en el aula

Cine fórum

Música y Medio Ambiente

Juegos de simulación

Limpieza participativa de zonas degradadas

 

Estudios de investigación social en Educación Ambiental

Para conocer la relación causa–efecto entre consumo, desechos y los impactos que se generan en el medio se puede estudiar por parte de los alumnos y alumnas sus propios hábitos.

A partir de sus ideas previas sobre huella ecológica, mochila ecológica, impacto ambiental o residuo, tienen que estudiar qué tipos de residuos generan a lo largo de un día y la cantidad aproximada de cada uno de ellos, los posibles impactos de dichos residuos, cuál debe ser su tratamiento y qué pueden hacer ellos para reducir la cantidad de residuos que generan.

Una vez estudiado su consumo y el de sus compañeros de clase, se puede investigar qué piensan o cómo actúan otras personas de su entorno más inmediato.

Ser conscientes de lo que ocurre a su alrededor y de lo que piensan las personas que están más cerca es un paso imprescindible a la hora de promover una conciencia ambiental.

La investigación social en materia de residuos es un proceso que, utilizando el método científico, permite obtener nuevos conocimientos en el campo de la realidad social o que permite estudiar una situación social para diagnosticar necesidades y problemas a los efectos de aplicar los conocimientos con finalidades prácticas.

Para llevar a cabo esta investigación, es necesario marcar desde el primer momento cual va a ser el objeto de estudio y realizar un estudio previoen la materia a tratar, residuos y hábitos de consumo en nuestro caso, antes del diseño de la entrevista o encuesta con la que se obtendrán los resultados.Redactar este artículo para estudiar los hábitos de consumo de las personas de alrededor puede ser una actividad idónea para que se trabaje la expresión escrita y la comunicación.El estudio se puede realizar con distintos instrumentos:

 

  • La encuesta es el más conocido, y permite analizar los hábitos de consumo y residuos de las personas más cercanas a los participantes. La obtención de resultados es sencilla y facilita las conclusiones del estudio.
  • El cuestionario en sí es un método más efectivo cuando el tamaño de la muestra de población es mayor.
  • La observación directa es otra técnica de estudio que permite la obtención de resultados. Se puede observar el horario de depósito más habitual en un contenedor concreto, o la cantidad de individuos que dejan fuera del contenedor la bolsa, por ejemplo.
  • La entrevista supone un análisis más exhaustivo y con respuesta más abierta que la encuesta o el cuestionario. Por ello, el análisis de los resultados puede requerir mayor esfuerzo.
  • Por último, el análisis de contenidos es el método idóneo cuando el objeto de estudio no es directamente una persona o grupo de personas, sino más bien una publicación o un anuncio relacionado con la materia a tratar. Buscar noticias relacionadas con los residuos, o anuncios publicitarios, y analizarlos puede ser de gran utilidad.

En muchas ocasiones, los resultados de la investigación pueden llevar a una reflexión profunda sobre la información que llega desde los hogares o desde la calle, así como de las decisiones y la importancia que la problemática ambiental tiene para las personas objeto del estudio.

Ecoauditoría del Centro educativo

Para poder promover un cambio social, es imprescindible comenzar por conocer el ámbito local en el que se desenvuelve a diario el participante.

Una auditoría ambiental del Centro de estudios referida a los residuos puede ofrecer una idea de las infraestructuras y medios con los que dicho centro cuenta, así como de los hábitos más comunes de sus usuarios. Los resultados de la misma promueven la reflexión y la toma de decisiones para la mejora.

Esta actividad es un proceso educativo en el que, a través de la participación, se evalúa y diagnostica la calidad ambiental del centro y el comportamiento ambiental de los usuarios. Con los datos del diagnóstico se debe promover una serie de actuaciones que tiendan a mejorar las condiciones ambientales del centro. La ecoauditoría representa uno de los mejores sistemas para educar en valores ambientales a través de la participación real de los alumnos en la detección y solución de los problemas ambientales de su entorno más próximo

Para alcanzar la finalidad de esta propuesta, es necesario que participen en mayor o menor medida todos los integrantes de la comunidad educativa.

Las fases que deben darse en la auditoría de residuos del centro son las siguientes:

Inicio Captación de participantes. Creación del “Consejo Ambiental”
Diagnóstico Chequeo ambiental del centro; toma de datos, encuestas, observación, etc.
Línea de acción Propuestas de mejora
Actuaciones de mejora y difusión Puesta en marcha de las mejoras y difusión de los resultados
Evaluación continua del proceso Las mejoras se aplican durante el proceso

Además de conseguir unas mejoras ambientales para el centro auditado, esta actividad conlleva una búsqueda creativa y consensuada de soluciones por parte de los participantes, el desarrollo de un trabajo en grupo de larga duración favoreciendo la organización democrática, el análisis estadístico e interpretativo de los datos, así como la toma de conciencia del alcance de los problemas ambientales.

Si desea mayor información y recursos para realizar una ecoauditoría escolar (pulse aquí).

 

Investigación del medio urbano

Este tipo de actividad cobra una gran importancia en materia de residuos. Puede evaluarse como un ejercicio idóneo el realizar un “análisis” cuantitativo y de localización de los puntos de recogida de los distintos residuos en el municipio, o al menos en las zonas más cercanas al centro de estudio.

Con un plano del municipio o de la zona de estudio, se puede investigar por grupos la localización de los contenedores específicos. Esta localización queda plasmada en el mapa con un código de colores que facilite su interpretación.

Así mismo, es de gran importancia señalar los puntos de recogida de residuos más específicos tales como pilas, fluorescentes, móviles usados, etc. En caso de que en el municipio hubiese punto limpio, debería quedar igualmente indicado.

Este análisis de los puntos de recogida del lugar de estudio, además de ofrecer un análisis cuantitativo de la distribución o la densidad, es una herramienta informativa de gran valor.

Por ello, su publicación y distribución en el centro y los alrededores puede convertirse en una campaña de información completa y de gran utilidad, creada y diseñada en su totalidad por el alumnado del centro.

 

Experimentación científica en el aula

La experimentación científica en el aula tiene un enorme valor educativo y se viene realizando en los centros de educación desde hace mucho tiempo.

Esta actividad propone aplicar la metodología científica para abordar la temática de los residuos, o utilizar residuos en experimentos científicos.

El profesorado sería el principal encargado de diseñar ensayos en los laboratorios, utilizando principalmente para ello residuos comunes de los hogares, o que estén destinados a la evaluación del consumo habitual.

Los objetivos que se persiguen en esta actividad, además de reforzar la ciencia en el currículo escolar, es la de evaluar el entorno de forma procedimental, así como fomentar una vez más el uso de materiales reutilizados.

Hay que tener en cuenta que en un experimento lo importante son los principios físico-químicos y éstos son siempre los mismos. Gracias al uso de materiales reutilizados o reciclados podemos estudiar las leyes y principios de la naturaleza de una manera novedosa y, seguramente, más económica. Algunos ejemplos para integrar los residuos en el ámbito de la experimentación científica son:

  • Reutilizando los residuos: Parte de la instrumentación del laboratorio puede sustituirse por residuos adaptados a su nueva función. Las botellas de plástico pueden convertirse en vasos mezcladores, por ejemplo. O en experimentos de física donde se estudie conceptos tales como la inercia, desplazamiento o rozamiento, se pueden reutilizar residuos que sustituyan a objetos más convencionales de laboratorio[1].

 

  • Experimentando con los residuos: La experimentación con los residuos abre un gran campo de posibilidades. Se puede analizar, por ejemplo, el peso y el volumen de un envase procediendo a pesarlo con su contenido y sin él; compararlo con otro tipo de envases de un mismo producto; estudiar y comprobar de cuántos materiales diferentes están fabricados nuestros envases –como un brik, por ejemplo–; comprobar si los productos que consumimos tienen etiquetas que nos indican sobre la peligrosidad del producto; construir un horno o colector solar utilizando materiales reciclados;  etc.

 

  • El tiempo de degradación de los residuos: Plantear un estudio del tiempo de vida que tienen los residuos en el medio es una actividad idónea para entender la naturaleza de los mismos y el impacto que crean en el medio sin el debido tratamiento. Los distintos tipos de residuos se pueden someter a varias condiciones (aislamiento, agua, luz, manchados de materia orgánica), para apreciar de esta forma las variaciones que estos factores ejercen en la degradación. Así, se puede enterrar durante un periodo de tiempo (dos o cuatro meses) distintos residuos en una zona del colegio y posteriormente desenterrarlos para analizar cómo se encuentran los restos orgánicos, el papel, envases de metal, plástico o vidrio que son objeto de estudio.

 

  • El reciclaje de papel o aceite usado también puede ser objeto de experimentación y estudio.

 

Visitas a plantas de tratamiento de residuos

Las visitas a plantas de tratamiento de residuos consiguen acercar a la realidad de este problema, así como permitir observar de cerca y comprender la gestión que se realiza para minimizarlo.

Muchas plantas de tratamiento poseen espacios habilitados y personal preparado para la realización de visitas en grupo a las instalaciones. En estas visitas, se conoce de cerca la gestión concreta que se realiza, las funciones, los compromisos y los objetivos de la  planta. De esta forma, algunas plantas de tratamientos funcionan como centros de educación ambiental que favorecen la adopción de conceptos y procesos relacionados con los desechos. En el capítulo 4, se detallan algunas de las plantas de Andalucía que cuentan con estos servicios.

Esta actividad ofrece la oportunidad de verificar la magnitud y el volumen de los residuos que se generan, y los esfuerzos que se realizan para minimizar sus impactos.

tratamiento residuos

 

Propuesta: Una visita a una planta de gestión de residuos puede cambiar el punto de vista que se tiene de los desechos, tanto por el trabajo que se realiza para recuperar la materia prima, como por el volumen real que ocupan.

 Los olores son una compañía casi inevitable en esta visita, pero pueden convertirse en un punto a favor más que en un inconveniente, ya que refuerza la toma de conciencia de los impactos negativos que los residuos provocan. Al fin y al cabo, “son nuestros residuos los que huelen”.

 

Juegos ambientales de separación selectiva de residuos

Los errores en la separación de los residuos en origen provocan que muchos de los desechos depositados en los contenedores no puedan ser finalmente reciclados. Estos errores se deben fundamentalmente a la falta de información del usuario.

Aunque existen campañas en los medios de comunicación que tratan de paliar esta escasez informativa, la forma más directa de formar a la población es sin duda a través de profesionales de la educación (sea ésta formal o no formal).

Además, cuando una persona adquiere los hábitos de la separación en origen de los residuos es muy común que los comparta con otras personas y éstas puedan adoptarlo al aprender por imitación. En numerosos hogares españoles se separan los residuos porque fueron los niños los que se lo enseñaron a sus progenitores.

Aprender a conocer nuestros residuos, los materiales que lo forman y los posibles usos que pueden tener una vez reciclados, es fundamental para conseguir crear un verdadero hábito que cambie la tendencia general de “tirar sin mirar” y deshacerse de todo lo que no sirve.

Ejemplos de actividades que se pueden realizar:

  • Memory de los residuos: crear un juego de parejas en el que, a través de cartas o fichas, se deba emparejar el residuo con su contenedor correcto.
  • Encesta el residuo: Convertir la separación en un juego es sencillo y muy efectivo. La actividad puede plantearse como un juego de canasta (con cubos representando los contenedores más habituales, verde, azul, amarillo y gris) y fichas que simulen los residuos.

Propuesta: Para fomentar la separación pueden plantearse en asignaturas relacionadas con el deporte, de forma que antes de realizar las pruebas haya que acertar dónde depositar cada residuo, tengan que encestarlo o dichos residuos sean elementos a utilizar en dichas pruebas.

En niveles de educación más avanzados, se puede ahondar en los materiales que componen los residuos, así como analizar casos concretos de residuos que por su naturaleza precisan de un tratamiento especial (pilas, fluorescentes, tóner, desechos informáticos, etc.).

 

Reciclando y reutilizando nuestros residuos

El reciclaje es un proceso de transformación de un material que normalmente se realiza en industrias. Gracias al reciclaje, evitamos que se depositen más residuos en los vertederos, a la vez que revalorizamos los recursos con los que se ha elaborado el material y evitamos que se extraigan más recursos de la naturaleza.

Sin embargo, podemos hacer “reciclaje casero” con algunos desechos comunes en el día a día de los hogares con un método sencillo. Esta actividad puede llevarse a cabo en los centros educativos sin necesidad de muchos medios o infraestructura. Una clase bien ventilada ofrece un escenario óptimo.

Con la ejecución de esta propuesta, además de obtener los beneficios obvios de reciclar un residuo, los participantes aprenden a seguir los pasos de un proceso, pueden estudiar o investigar con mayor profundidad  en qué consisten dichos procesos o transformaciones y pueden ser conscientes de la recuperación de materia prima que se obtiene de un proceso sencillo.

En el manual “Fichero de actividades de educación ambiental” de la Junta de Andalucía, se explican de manera más detallada las siguientes actividades que proponemos:

  • Reciclaje de Papel. El papel es uno de los desechos más habituales de los centros educativos. Simplemente con papel usado cortado, agua, un tamiz, bayetas y una batidora, tenemos todos los instrumentos necesarios para reciclar papel en el aula. Se le puede añadir cola blanca para darle mayor consistencia. El papel resultante se puede usar para otras actividades programadas. También se puede utilizar hojas para decorar, por ejemplo, la tapa de un cuadernillo que estemos realizando.
taller reciclaje

Taller de reciclado de papel

  • Hacer papel a partir de restos de plantas herbáceas, tales como retama, paja de cereal, algodón, cáñamo o esparto.

 

  • Reciclando aceite usado.  Aunque el método es muy sencillo, en este caso es recomendable llevar a cabo el proceso en el exterior o en un aula muy ventilada. El aceite usado en los hogares tiene un alto poder contaminante. Sin embargo, con un simple proceso químico de transformación se puede convertir en jabón con un alto poder desengrasante para la ropa o la limpieza en general. El material necesario se limita al aceite usado, sosa caústica, un barreño y un cucharón (de madera, preferentemente) para remover. Si se desea se puede añadir colorante natural o plantas aromáticas. También se puede sustituir la sosa –que es peligrosa– por ceniza hervida.

 

  • Hacer una bufanda, o un disfraz, utilizando residuos textiles.

 

  • Los residuos y la naturaleza: envases de yogures se pueden utilizar como germinadores de semillas; envases como maceteros; maderas antiguas pueden servir para hacer cajas nido para aves; briks se pueden utilizar como comederos; envases y residuos de pequeñas obras (tuberías PVC, ladrillos, etc.) se pueden utilizar para construir un terrario o un hotel de insectos beneficiosos para el huerto.

 

  • Hacer compost. Con los restos de poda de un jardín y restos de comida se puede realizar compost. Para ello, se puede construir una compostadora con materiales reutilizados o comprarla. Es muy útil para centros educativos que tienen comedor escolar y para viviendas que disponen de un jardín o zonas exteriores.

[1] Esta práctica no debe comprometer la seguridad en el laboratorio, por lo que sólo se sustituirán los instrumentos rutinarios en caso de que se estime conveniente por la naturaleza del producto o del experimento.

 

 

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